Puede que de primeras no os suene el nombre de Hur Young Ji, a no ser que fuerais muy fans de KARA en su día. El girl group lleva en hiatus desde 2016, pero su agencia, DSP media, especificó que Youngji seguiría sus actividades en solitario y la apoyarían en ello.
Desde entonces, la cantante ha participado en varios dramas y programas de televisión, y puede decirse que su aparición más notoria en este tiempo ha sido en el MV de Oh Na Na, la primera canción de KARD, como “miembro oculto”.
Pero no ha sido hasta ahora que la hemos podido ver demostrar su talento en solitario. Por fin, Youngji se destapa en Memory Clock.
En un entorno amable y natural, que podemos reconocer tradicionalmente asiático por la arquitectura hanok de la casa en la que entra. Alegre y dulcemente, la chica reposa en el jardín y reflexiona sobre el pasado, y el tiempo.
La estética varía desde una imagen aniñada y feliz, que intuimos como el pasado, a una más madura y melancólica, que podría ser la actual Youngji. La joven explora e investiga con inocencia el lugar y escribe una carta que guarda en una vieja tetera, para su yo del futuro.
Años después, al recuperar esa carta, la Youngji más adulta se emociona y rompe a llorar, tal vez incapaz de soportar los cambios que ha traído el tiempo. También hemos visto cómo su yo del pasado lanza piedras a una fuente, quizá pidiendo deseos, ¿será que ninguno de ellos se ha cumplido todavía?
La naturaleza, el agua, los elementos decorativos de una casa antigua, un reloj de bolsillo… son elementos delicados y nostálgicos que se potencian con la fina y aguda voz de la chica, y el piano suave que acompaña durante todo Memory Clock.
El debut en solitario de Hur Youngji es una preciosa balada melancólica que nos hace preguntarnos qué diríamos a nuestro yo del futuro, qué deseos y aspiraciones tenemos para él y, sobre todo, cómo seremos capaces de afrontar el paso del tiempo.
¿Tenéis respuesta para alguna de estas preguntas?

